RESISTENCIA INDÍGENA EN EL SUR DE COLOMBIA (NARIÑO).
En el hoy Departamento de Nariño, ocupaban su territorio una serie de naciones indígenas prosperas, de agricultores, hacedores culturales, filósofos y otros guerreros. Entre los más destacados se encuentran los sindawas, los quillasingas y los Pastos.
Los Sindawas eran una gran nación gobernada por un senado de ancianos, y que territorialmente abarcaba prácticamente a todo el corredor del Pacifico nariñense, hasta el sur del Cauca; pero teniendo como epicentros a los ríos Patia y Telembi. Sobresalieron por su organización política, la ciencia medica, la organización militar y la posesión de oro por estar ubicados en una región rica en el metal. Siempre poseyeron las mejores tierras a las orillas de los ríos Patia, Telembi, Iscuande y otros de la Costa Pacífica Nariñense, igualmente su convivencia con la naturaleza en su gran país les proveía los medios de vida necesarios para la felicidad humana. Durante la invasión española, a la región, los ibéricos ambicionaron el dominio de las inmensas riquezas y para infundir el terror no vacilaron en masacrar al pueblo indígena, prueba de ello son las terribles masacres sobre el rió Telembi, por los años de 1530. Después del genocidio sobre el territorio, los españoles procedieron a esclavizar a los indígenas sobrevivientes, al saqueo generalizado de las riquezas y a la construcción de fortalezas militares sobre las zonas mineras en las inmediaciones del territorio sindawua. Instalaron los fuertes de Barbacoas, Sacampus y Sotomayor, desde donde los invasores emprendían las campañas de sometimiento hacia otros territorios. Sin embargo la respuesta de un pueblo digno no se hizo esperar. En efecto, los Sindawuas confederaron alrededor suyo las otras pequeñas naciones y pueblos de la Costa en la lucha por la libertad y la soberanía contra la nación invasora. De esa manera arranca un largo proceso de guerra y de resistencia armada de los Sindawuas que se prolonga por cien años. Durante ese largo periodo se dan las acciones como las tomas de los fuertes militares de Barbacoas; Sacampus Panga y Pisanda entre otros. Las sucesivas ocupaciones militares de los fuertes militares y las emboscadas a las columnas españolas que osaban entrar al territorio, fueron las principales modalidades militares en el desarrollo de una rica estrategia de guerra de guerrillas, que garantizaron la libertad de la nación sindawua al menos por un siglo. Esto significa que los planes de sometimiento y de control del sur del país a los españoles se les atrasaron largamente.
Los sindawuas fueron de las pocas naciones en América, que lograron el incomparable merito de prolongar por varias décadas, la resistencia armada, garantizando durante este periodo la libertad. Ellos sobresalen en La Espiral junto a los araucanos de Chile, los Pijaos, paeces y Yariguies de Colombia, entre otros, quienes igualmente mantuvieron la independencia de sus naciones por tan largos periodos.
En el caso de los sindawuas, el fin de ese periodo se da por la década de 1630, en el cual los españoles con cientos de hombres logran cercar el territorio y tomar prisioneros a los 16 caciques principales entre muchos indígenas. Los prisioneros en su conjunto son llevados al sitio que hoy se llama El Castigo, sobre el rió Patia. En ese lugar, los españoles hacen un falso juicio en lengua castellana, lengua que no era entendida por los sindawuas quienes hablaban el MALLA. El cacique principal de la gesta había sido Andrés Quibul quien, al parecer, si entendía algo de castellano. Uno de los jueces le pregunta si no estaba arrepentido por sus delitos, ante lo cual Quibul responde con firmeza: "No puede ser delito la muerte de los enemigos”. Los 16 caciques principales son condenados a pena de muerte por el injusto tribunal español. El tipo de pena escogida, fue La Pena del Garrote', que consistía en suspender en el aire al sacrificado con una soga al cuello, el peso de su cuerpo descansa en la punta de los dedos de los pies, a ese proceso de tortura le sigue el terrible acto de introducir un palo puntiagudo por el ano y sacarlo por la boca. Semejantes tormentos fueron infringidos a los 16 héroes de la gran gesta sindawua, pero en ninguno de ellos salio una sola palabra de arrepentimiento, de perdón o de traición.
Igualmente como fue costumbre durante mas de 300 años de dominio de América por parte de los españoles, condenaron a los héroes al descuartizamiento de sus gloriosos y puros cuerpos inermes, para ser exhibidas sus cabezas y extremidades en los lugares mas públicos.
Este proceso de resistencia indígena Sindawa, unido al brutal proceso de tortura, crímenes y barbarie nos debe legar dos elementos importantes.
Por un lado la necesidad de reconocer en esta recuperación de la historia popular la memoria de nuestros antepasados, memoria en términos de reconocer en ellos su gran capacidad de resistencia, aun hasta la muerte. Producto del cual, pervive en nuestros días en el Sur Occidente Colombiano; la comunidad indígena Awa, quienes luchan por recuperar sus saberes, su cultura, sus formas primarias de organización; en términos generales su memoria histórica. También memoria, en términos de reconocer que los crímenes de lesa humanidad no deben ser motivo de perdón y olvido y si de castigo y reparación. Así pues El Estado Español siempre estará en deuda en el marco de la recuperación de nuestra memoria.
El segundo elemento es el de reconocer en el invasor, la brutalidad para someter a los pueblos, eso en los años 1600 y eso ahora, por eso no debemos buscar buenas intenciones en ellos sino dejar muy en claro que lo que nos hace libres es la lucha y la resistencia contra los imperios, aun hasta el último aliento de nuestras vidas.
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El anterior era un ejercicio de recuperación histórica, que busca desde el fondo de nuestras raíces ir construyendo una propuesta latinoamericanista, entendiendo que todos somos parte de esta tierra americana, AMERIC o el AVIA YALA, como le dirían los verdaderos y primeros dueños de América. En fin de cuentas los indígenas han sido siempre protagonistas y por miles de años en la construcción de Latinoamérica.
cada una de las etnias debe hacer un gran esfuerzo en la reconstrucción histórica, pues a pesar de los avances hay muchos hechos, posiblemente los más importantes escondidos o interpretados al acomodo de la historiografía oficial.
Por otro lado hace falta una profunda reflexión de las ultimas décadas de reconstrucción organizativa, reconociendo los avances y aciertos, pero señalando también los errores, para planteamos una verdadera construcción organizativa que permita la superación de posibles estancamientos, a la vez que nos permita proyectamos en las nuevas condiciones de la lucha, que como vimos en el documento serán cada vez mas duras.
En todo este proceso es muy importante la participación de los jóvenes líderes indígenas, pues en ellos descansa el futuro de las organizaciones. fin

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me encanta la foto.
idealista | 19-11-2008 - 01:38:51 GMT 5 #
sí, es genial..hay que resistir para que los atropellos sean mínimos.
cursos | 20-11-2008 - 19:24:26 GMT 5 #
A mi aprecer deberiamos organizar colectivos de apoyo o una foirma de comites para trabajar con las comunidades, sobre la problematica ambiental, imigracion, plan colombia, autonimia indigena.
Vamos con mi sangre por la libertad de cultura
Cristian | 26-11-2008 - 04:45:56 GMT 5 #
por que no aparecieron los nombres de los caciques indigenas
daniela | 27-04-2009 - 02:53:05 GMT 5 #
esta claro que la luchas indígenas son el futuro, pero son y serán el pensar de los mayores que con conocimiento de la naturaleza nos guían.
por esto es muy importante plantear un coeducación del joven enfocada a resaltar los actos heroicos de nuestros mayores.
julian vixkwe | 13-06-2009 - 03:25:28 GMT 5 #