LUCHA POR LA INDEPENDENCIA Y LA SOBERANIA DE LAS NACIONES INDIGENAS
Pero así mismo comienza la heroica y rica historia de la resistencia indígena en América. Gesta sin comparación en el mundo; ejércitos o guerrillas de pequeñas o grandes naciones, armados con lo que podían; con palos, con piedras, con lanzas, con macanas, con dardos y un sinnúmero de armas rudimentarias se enfrentaron heroicamente a uno de los ejércitos mejor armados y mejor adiestrados del mundo; el Ejercito Español, armado de arcabuces y cañones, de espadas y de armaduras de acero, de caballos y de perros lebreles.
Ahí combatieron Cuauthemok en México, Rumiñahui en el Ecuador y Peru, Tisquesusa en Colombia, Guaicaipuro en Venezuela, Caupolican en Chile, la Gaitana en Colombia y muchos otros que en toda la América se pusieron al frente de sus heroicos pueblos, para defender la independencia de las naciones, para no ser esclavos de España, como bien rezaban las consignas de los indios colombianos en las llamadas Juntas de Guerra de Chinchiná del ano 1557.
"Muramos todos, que mejor es que no cargar petacas y dar muchachos para la doctrina, ni indios para la-mina, ni indios para servir a los cristianos".
Así fueron las gestas heroicas de los primeros padres de América, en donde era preferible perder la vida a servir de esclavos. Así entre muchas brillan las batallas de los araucanos (mapuches) en el Sur de Chile, en donde los generales indios Caupolican y Lautaro derrotan a los batallones del Español Valdivia, garantizando la independencia de la nación araucana por varias décadas. Así mismo la Cacica Gaitana, al frente de sus tropas, mantenía por años libre a una amplia región del sur de Colombia en los hoy departamentos de Huila y Cauca, derrotando a las compañías de Pedro De Añasco y de Juan de Ampudia. Igualmente, el Cacique Guaicaipuro defendía los territorios de Venezuela, y el Zipa Tisquesusa adelantaba heroica resistencia a las tropas invasoras comandadas por Gonzalo Jiménez de Quesada en el Altiplano Cundiboyaense. Para Tisquesusa al frente del pueblo Muisca Chibcha, también era preferible la muerte en guerra a tener que servir de esclavos.
En México mientras el Rey indio Moctezuma optaba por el dialogo y la conciliación con los invasores, el General indio CUAUTHEMOC ordenaba la resistencia hasta las ultimas consecuencias, contra las tropas del español Henán Cortes, que desde las antillas había ocupado la gran nación azteca y su capital Tenochtitlan. Cuauthemoc moriría heroicamente después de ser secuestrado por los invasores y sometido a inimaginables tormentos, para que confesara los secretos de su nación. Hoy Cuauthemoc es un héroe nacional orgullo de México, nunca salió de el una sola palabra.
Por su parte, el General Inca Rumiñahui, después de la muerte de Atahualpa en manos de los españoles, convoca a la unidad de los pueblos indios del norte del Peru y de todo el Ecuador, bajo la bandera del arco iris; en guerra contra los invasores. Actualmente Rumiñahui es un héroe nacional del Ecuador.
Las naciones indias más pequeñas se confederaron, uniendo sus fuerzas para enfrentar en mejores condiciones a los invasores; En Colombia se forman las confederaciones de los Pijaos, la confederación de los chocoes, la Confederación Sindagua entre otras.
Por los años 1492 Y 1600 la América entera; ardía en una sola llama de resistencia. Fueron contados los pueblos que optaron por las resignación y la concertación con los enemigos. Los más: asumieron el camino digno de la resistencia armada que hoy glorifica aun más la grandeza de Nuestra América, porque desde el comienzo jamás hemos sido sumisos. Por eso hoy ni con los nuevos y viejos inventos de terror nos podrán someter. Eso ya lo ensayaron con nuestros primeros padres hace 500 años, y ellos nos enseñaron que es mejor el sacrificio y la muerte antes que ser esclavos de naciones extranjeras. Muchos optan por el suicidio colectivo, o por internarse en los montes más inhóspitos, allí eran presas fáciles del hambre y de las fieras. También las enfermedades traídas por los europeos, como la Viruela, el Sarampión, la Sífilis o la Tuberculosis hicieron estragos en toda América, además de los trabajos forzados en formas de esclavos, que mataron a millones. El derramamiento de sangre causado por los perros lebreles, causaron muchas bajas, al perseguir como animales de caza a los indígenas.
Fray Bartolomé de las Casas, gran humanista cristiano, narra en sus crónicas sobre escenas espantosas, de cómo eran despanzadas las mujeres preñadas y de cómo los bebes eran arrancados de los brazos de las madres para ser ensartados en las sacrosantas y viles espadas de las hordas de asesinos.
Y la Biblioteca Maya y nuestros gobernantes, nuestras ciudades y poblados, nuestros científicos y filósofos, nuestro arte y nuestros dioses. Todos eran sometidos a la vejación y al pillaje, al punto de incendiar la Biblioteca Maya, que contenía los conocimientos de miles de años acumulados por los sabios y por el pueblo Maya. Todo lo que fuera civilización americana era destruido, incendiado, robado o pasado por las armas.
Así han sido 500 años de ignominia, pero nunca hemos dejado de ser latinoamericanos, por que como decía alguien muy sabio: si hemos sido americanos por miles de años, infructuosamente nos han tratado de hacer europeos por 500 años. El mismo Bolívar diría en la construcción de la conciencia americana que nosotros no podemos imitar a los europeos, pues si la misma España es mas bien emanación de África y de Asia que de la misma Europa. Que por lo tanto no podíamos imitar los modelos de sociedad y de gobierno europeos; y norteamericanos. Que teníamos que construir nuestro modelo original para Hispanoamérica. Así mismo, Bolívar denuncio los crímenes de los Españoles cometidos en estos 300 años antes durante la Invasión, acerca de lo injusto que fueron los castigos infringidos a los lideres indígenas, además de reivindicar a los héroes indios, como al General Caupolican, para lo cual fundo en el Peru una corporación social con su nombre.
Nuestra concepción en la espiral indo americana nos ha permitido guardar la memoria, para no olvidar nuestra forma de vida en los "tiempos de adelante" como dice la cosmovisión indígena para referirse al "pasado" y para no olvidar jamás la afrenta de los poderosos iniciada con la invasión de 1492.
La mitología también se encuentra viva entre los pueblos: los indígenas de México creen en la promesa del Dios Quetzalcoatl de que algún día volvería a retornarles la felicidad y la prosperidad, igual los incas en el Perú esperan el retorno del Rey Inca. La Diosa Chibcha Bachue, deambula por los bosques de Colombia, como Madre Monte que cuida la naturaleza, según la creencia de indios y mestizos.
El reconocimiento de algunos derechos" concedidos a los pueblos indios por parte de los reyes de España en el año de 1532, se da primero que todo por la guerra de resistencia y
en segundo lugar debido a la necesidad de los españoles por preservar la mano de obra indígena a favor de los encomenderos y dueños de minas. Esto se llamo la Ley quinta sobre la protección de los Naturales en América, y es la base "legal" del inicio de reconocimiento de los resguardos.

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